Chistes de Abogados

Va un abogado con su hijo a su hacienda ganadera. El hijo le pregunta al abogado: Papá, papá, todo lo que veo a mi alrededor es ganado. ¡No hijo, es robado!

En un juicio dice el fiscal:
Miren al acusado, su mirada torva, su frente estrecha, sus ojos hundidos, su apariencia siniestra.
Y el acusado interrumpe:
Pero bueno, ¿Me van a juzgar por asesino o por feo?

¿En qué se diferencia un abogado a un cuervo? En que uno es rapaz, ladrón y traicionero, y si puede te saca los ojos, y el otro es un inocente pajarito negro.

Un campesino pasa frente a una lápida que dice: Aquí yace un abogado, un hombre honrado, un hombre íntegro. El campesino se persigna y dice asustado:
¡Vírgen Santísima, enterraron a tres hombres en la misma fosa!

Método del gato para determinar la clase de abogado con que negocia: Coloque un gato sobre su escritorio, si el gato sale corriendo, ese abogado es un perro. En cambio, si el gato se lanza sobre el abogado, es porque es una rata.

El perro de un abogado entra a la carnicería del lado y se come un filete frente al carnicero. Este, indignado, va a la oficina del abogado y le pregunta:
Si un perro se mete a mi carnicería y se come un filete ante mis propios ojos, ¿Tengo derecho a demandar que el dueño del perro me pague el filete?
¡Por supuesto que sí!
Entonces, ¡Págueme los 5.000 pesos del filete que se comió su perro!
El abogado saca un billete de 5.000 pesos y se lo entrega sin objeciones al carnicero, quien se devuelve a su negocio, apenado por haber desconfiado del abogado. Una semana después, el carnicero recibe una cuenta de cobro del abogado por 50.000 pesos correspondientes a la consulta.

Durante el juicio le pregunta el juez al acusado: ¿Y cómo se las arregló usted para abrir la caja fuerte en sólo 15 minutos? Señor Juez, yo no doy clases gratis.

Pregunta el juez al acusado:
¿Así que robó las barras de pan porque tenía hambre?
Sí señor juez.
¿Y por qué además se llevó el dinero que había en la caja?
Porque no sólo de pan vive el hombre.

Durante un juicio por corrupción política, el fiscal interroga al testigo: ¿Es cierto que Ud. recibió una cantidad muy importante de dinero para obstruir la investigación? El testigo con la mirada perdida se mantenía en silencio. El fiscal creyendo que no le había oído repite la pregunta: ¿No es cierto que Ud. recibió una cantidad muy importante de dinero para obstruir la investigación? El testigo con la mirada perdida seguía en silencio. Finalmente el juez se dirige al testigo: Por favor, responda a la pregunta. ¡Oh!, perdón creí que el fiscal se dirigía a usted, Sr. Juez.

En un juicio público, el juez advierte a la sala: ¡Silencio! Les advierto que como vuelva a oír "abajo el juez" les echo a la calle. ¡Abajo el juez! Se oye de nuevo. Y el juez exclama: La advertencia no lo incluye a usted, señor acusado.

Se encuentran dos abogados y uno le dice al otro:
¿Vamos a tomar algo?
Bueno, ¿De quién?

En una cátedra de la carrera de Derecho le dice el profesor a los estudiantes: Hijos mios, recuerden que cuando sean abogados, los casos a veces se ganan y a veces se pierden, pero siempre se cobran.

Un abogado se muere y toca las puertas del cielo, y sale San Pedro y le pregunta:
¿Qué quieres?
¡Entrar! Le dice en tono muy rebelde.
Y tú, ¿quién eres? Le dice San Pedro.
Y tú, ¿quién eres que me preguntas? Le dice el abogado.
¿No me reconoces?, soy San Pedro, la mano derecha de Dios.
¿Tener contrato de trabajo? Le pregunta el abogado.
Espera, espera, Jesús ven, el de afuera me pide contrato de trabajo.
¿Quién es?
¡No sé!
Entonces sale Jesús...
Le pregunta lo mismo, y el abogado le responde igual pero a él le pide partida de nacimiento.
Espera, espera, María anda a ver al de afuera.
Sale María...
¿Qué quieres?
Entrar, le responde el abogado.
¿Y quién eres?
Y tú, ¿quién eres?
Soy María, le dice, la esposa de Dios.
Muéstrame el acta de matrimonio, dice el abogado.
Espera, espera,
Dios, ven a ver al de afuera.
Sale Dios.
¿Qué quieres? Le pregunta Dios.
¡Entrar!
Y tú, ¿quién eres?
Soy Dios, el dueño de todo esto.
¿Tener contrato de COMPRA Y VENTA?

Se murió un experto en programación y automatización de sistemas. Llevaba una vida ejemplar, pero no creía en Dios, por tanto lo mandaron al infierno. Era muy bueno programando y en poco tiempo arregló todos los desperfectos en el infierno, dejando todo que funcionara en forma automática, sin tener que resetear (apagar y prender) los equipos. Instaló acondicionadores en las oficinas, cafeteras automáticas, sistema multicanal de TV en todos los departamentos y puso a funcionar muchos otros servicios. Dios al enterarse de todo esto lo quiso transferir al paraíso, pero el Diablo se opuso. Dios se molestó y le dijo: ¡Te voy a demandar! Sí, como no, dijo el Diablo con sarcasmo. ¿Y dónde encontrarás un buen abogado, si en el paraíso no hay ninguno?

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